La ética en el ejercicio profesional de la abogacía
En cuanto a la ética en sí, desde los antiguos
griegos hasta nuestros días, ha sido permanente la necesidad del ser humano de
encontrar o definir qué pautas de comportamiento debemos seguir los seres
humanos y mucha tinta ha corrido, por papiros y papeles, intentando a través de
la ética zanjar la discusión. Es que, como seres gregarios que somos, todas las
actividades del ser humano requieren de ciertas reglas de comportamiento y por
ello se buscan sistemas normativos o axiológicos que indiquen cuál es el comportamiento
esperable de una persona en determinado lugar ante determinado cuadro de
situación.

Queda claro que vivimos en una
sociedad en la cual existe un profundo descrédito de la ética o, al menos, una
desorientación importante respecto a la utilidad de la misma. También nos
encontramos ante un sobredimensionado desprestigio de la profesión de la
abogacía, el cual no sólo es un problema nacional, sino mundial debido, entre
otras cosas, a la hipernormatividad de las sociedades occidentales, a las
disfuncionalidades de la administración de justicia y a la falta de actitudes
éticas por parte de los abogados. La forma de recuperar el prestigio de la
profesión es a través de la recuperación ética del ejercicio de la misma, pero
entendiendo a la ética no como un conjunto de normas rígidas a las cuales hay
que adaptarse, sino como un proceso constante de búsqueda de las actitudes que
traen mayor beneficio a todos. En síntesis, se requiere de otra visión de la
ética de la que predomina. Una visión optimista que, aun cuando sea más difícil
de desarrollar, sus beneficios justificarán el esfuerzo. Es que ser absolutista
éticamente, implicaría un conservadurismo estático y reaccionario que
difícilmente pueda conducir al mejoramiento de la sociedad.

La ética debe constituirse así en
un arma importante e indispensable para luchar por el mejoramiento de la
sociedad en su conjunto y, desde todos los sectores y, particularmente, desde
la profesión de abogacía, somos los más indicados para comenzar a discutir en
serio el problema, adoptar las modificaciones y medidas necesarias para así
contribuir al mejoramiento de toda la sociedad. Utilizar esta arma es una
obligación de entendimiento y de conciencia de quienes tienen como profesión
hablar en favor de alguien o de defenderlo en un juicio.
Milangela
Figueroa Suarez
C.I: 17.104.316
Saia "A"
Etica Aplicada al derecho.

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