miércoles, 3 de diciembre de 2014

La ética en el ejercicio profesional de la abogacía



                       La ética en el ejercicio profesional de la abogacía

 



En cuanto a la ética en sí, desde los antiguos griegos hasta nuestros días, ha sido permanente la necesidad del ser humano de encontrar o definir qué pautas de comportamiento debemos seguir los seres humanos y mucha tinta ha corrido, por papiros y papeles, intentando a través de la ética zanjar la discusión. Es que, como seres gregarios que somos, todas las actividades del ser humano requieren de ciertas reglas de comportamiento y por ello se buscan sistemas normativos o axiológicos que indiquen cuál es el comportamiento esperable de una persona en determinado lugar ante determinado cuadro de situación.







Queda claro que vivimos en una sociedad en la cual existe un profundo descrédito de la ética o, al menos, una desorientación importante respecto a la utilidad de la misma. También nos encontramos ante un sobredimensionado desprestigio de la profesión de la abogacía, el cual no sólo es un problema nacional, sino mundial debido, entre otras cosas, a la hipernormatividad de las sociedades occidentales, a las disfuncionalidades de la administración de justicia y a la falta de actitudes éticas por parte de los abogados. La forma de recuperar el prestigio de la profesión es a través de la recuperación ética del ejercicio de la misma, pero entendiendo a la ética no como un conjunto de normas rígidas a las cuales hay que adaptarse, sino como un proceso constante de búsqueda de las actitudes que traen mayor beneficio a todos. En síntesis, se requiere de otra visión de la ética de la que predomina. Una visión optimista que, aun cuando sea más difícil de desarrollar, sus beneficios justificarán el esfuerzo. Es que ser absolutista éticamente, implicaría un conservadurismo estático y reaccionario que difícilmente pueda conducir al mejoramiento de la sociedad. 





La ética debe constituirse así en un arma importante e indispensable para luchar por el mejoramiento de la sociedad en su conjunto y, desde todos los sectores y, particularmente, desde la profesión de abogacía, somos los más indicados para comenzar a discutir en serio el problema, adoptar las modificaciones y medidas necesarias para así contribuir al mejoramiento de toda la sociedad. Utilizar esta arma es una obligación de entendimiento y de conciencia de quienes tienen como profesión hablar en favor de alguien o de defenderlo en un juicio.



Milangela Figueroa Suarez
C.I: 17.104.316
Saia "A"
Etica Aplicada al derecho.





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